El estrés tiene mala prensa: no es bueno para la salud ni es agradable. ¿Pero eso significa tirarse a la bartola y dejar de luchar por tus metas? No, hay un estrés positivo, también llamado eustrés, que es como una fuerza poderosa que te hace dar lo mejor de ti.

¿Qué diferencia hay entre el estrés negativo y el positivo?

El mundo del emprendimiento a veces se idealiza con imágenes de playa o conceptos como el de la semana laboral de cuatro horas que popularizó Tim Ferriss. 

Por supuesto que puedes construir tu sueño, optimizar tu tiempo, conseguir ingresos pasivos y tener una calidad de vida envidiable. Sin embargo, todo eso requiere primero sacrificios y mucho trabajo duro.

El estrés positivo es la presión antes de una entrega importante, por ejemplo. Si esa fuerza la utilizas para dar lo máximo y conseguir mucho rendimiento, es positiva.

En cambio, el malestar del tráfico matinal sería un claro ejemplo de estrés negativo. Es el que aparece cuando te enfocas en aspectos que no dependen de ti. 

¿Lo que sí puedes cambiar? ¡Ponte música y canta! Eso sí depende de ti, y llegar de buen humor a la reunión que tienes esta mañana también.

3 claves para reconocer si tienes estrés positivo o negativo

  • ¿Te sientes capaz de enfrentarte a tu situación?

El estrés en general suele hacernos sentir incapaces, con miedo o angustia paralizante. Piensas, te preocupas, duermes mal, discutes tal vez… pero no mejora la situación. 

En cambio, el estrés positivo es como un motor que nos da fuerzas para enfrentar el problema con energía. Hace que estés creativo, que si dejas de dormir sea por avanzar en el proyecto con más velocidad, y que cuando pienses en el tema solo tengas ganas de dedicarle más esfuerzo porque tienes ganas de conseguir más.

  • ¿La situación te afecta al sueño o a tus hábitos saludables?

Si estás haciendo deporte, descansando bien… y siguiendo un estilo de vida equilibrado y sano, ¡es buena señal! Cuando el estrés negativo te come, absorbe tu tiempo y energías para cuidarte. 

El estrés positivo no solo te da energía para actuar, sino que es sostenible en el tiempo. De nada serviría estar motivado y con fuerzas dos semanas, si después agotas tus fuerzas y ya no puedes avanzar.

Por eso es tan importante dormir, hacer ejercicio, cuidar la alimentación, hidratarse, hacer vida social, parar en algún momento los fines de semana y en verano… 

Puedes competir duro como un finalista de la Champions o un atleta que se enfrenta a las Olimpiadas, pero recuerda que ellos tienen también disciplina en lo que comen y duermen.

  • ¿Consigues un buen rendimiento?

Si vas motivado y entusiasmado, pero los números no te apoyan, ¡algo estás haciendo mal! El estrés positivo te impulsa, pero con una dirección clara hacia metas realistas. 

Piensa por ejemplo en alguien en una bicicleta estática, o un ciclista subiendo una montaña. Los dos se esfuerzan: uno avanza realmente. 

¿Quieres estresarte como el de la ciclostatic o quieres notar ese estrés positivo de subir una dura montaña pero sentir la satisfacción del resultado?

También te puede ayudar mucho tener claro Por qué emprendiste.

¡Aprende a positivizar el estrés!

En vez de acabar con el estrés, ¡aprende a usarlo a tu favor! Aprovecha los momentos de tensión para fortalecer tu disciplina y hacerte cada vez más competitivo. 

Es más, dicen que la necesidad hace maestros. A menudo con los retos de la vida desarrollamos habilidades nuevas. 

Pregúntate: ¿qué puedo aprender en esta situación? ¿qué habilidad tengo la oportunidad de trabajar? ¿qué utilidad puede tener en mi proyecto profesional o en mi vida?

En la vida, si no avanzas retrocedes. Los nuevos recursos te empoderan, y por eso hay que estar siempre con proyectos entre manos y formándote. La clave es saber hacer eso sin descuidar todos los demás aspectos de la vida.

3 ideas para impulsar tu estrés positivo

1. Utiliza la técnica Pomodoro

Hace unas semanas os conté una técnica de productividad que utilizo mucho: la técnica Pomodoro. En resumen consiste en hacer tareas en solo 25 minutos. 

A mí me encanta, porque es una manera de obligarte a seguir plazos cortos y no entretenerte con minucias. ¡Te impulsa a darlo todo en tiempo récord!

2. Prepara una Playlist potente

Hay música que nos impulsa a la acción, que nos da ritmo. Sirve para ir a correr, para hacer pesas en el gym, para ir en el metro a una reunión o incluso para trabajar, aunque algunos prefieren trabajar en silencio.

¡Te dejo con algunos temas que a mí me hacen liberar puro estrés del positivo!

Al final cada uno tenemos nuestros gustos y recuerdos asociados a la música. Por eso lo ideal es que busques las que más te motivan a ti. Crea tu playlist ¡y verás con qué energía te enfrentas a todo!

3. Márcate metas y premios

Es posible que tengas un proyecto de emprendimiento entre manos y que se te esté haciendo eterno el camino hasta la meta. ¡Márcate pequeños hitos intermedios! 

Eso te dará presión ante ti mismo, de cumplir esos plazos, pero también te ayudará a poder celebrar pequeñas victorias y disfrutar más del camino.

El hecho de celebrar las pequeñas victorias reducirá muchísimo el estrés negativo, sacará de ti el estrés del emprendedor, ¡el eustrés!

Consigue cuidar tu bienestar y también mantener una alta productividad ¡y serás imparable!  Puedo ayudarte a conseguir ambas cosas. ¡Apúntate al training!

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