Eduard Montojo · Big Life Method · 5 plazas
Voy a contarte algo que no te va a gustar.
Llevas meses, quizás años, pensando que el problema es tu negocio. Que si consigues más clientes, si delegas mejor, si encuentras al empleado correcto, si cambias el sistema de ventas... entonces todo irá bien.
No es eso.
El problema eres tú. Y lo digo sin ningún ánimo de ofender, porque yo también fui ese problema durante mucho tiempo.
Me llamo Eduard Montojo. Empecé desde cero en 2014, sin dinero de nadie, sin red, sin experiencia en el sector. Construí varios negocios de ecommerce. Cometí todos los errores posibles. Trabajé como si el descanso fuera una señal de debilidad.
Y en medio de todo eso, tuve cáncer. Dos veces.
La primera vez seguí trabajando. La segunda vez me paré.
No porque quisiera. Sino porque el cuerpo, cuando se cansa de que no le hagas caso, toma decisiones por ti.
Y en ese momento de parada obligatoria entendí algo que llevo años intentando explicar a otros emprendedores:
Un negocio construido desde el hacer sin saber el por qué, es una trampa muy cara.
Hoy tengo un negocio que funciona sin mí. Tengo tiempo libre que he elegido, no que me ha sobrado. Y trabajo en lo que me da vida, no en lo que me quita.
No te cuento esto para impresionarte. Te lo cuento porque tú puedes hacer lo mismo. Y porque alguien tiene que decirte que existe otra forma.
He hablado con cientos de emprendedores en los últimos años. De todo tipo de negocio. De todo tamaño.
Y hay un patrón que se repite tanto que ya no me sorprende.
Trabajan mucho. Demasiado. Se levantan pensando en el negocio y se duermen pensando en el negocio. Sus familias lo saben. Ellos también lo saben. Pero no saben cómo salir de eso.
Y lo peor no es el cansancio. Lo peor es que han perdido el norte. Ya no recuerdan por qué empezaron. Solo saben que tienen que seguir porque si paran, todo se cae.
Eso no es un negocio. Es una dependencia.
Y como todas las dependencias, se puede trabajar.
Es un programa de mentoría 1:1 conmigo. Once sesiones en tres meses. Sin grupos, sin grabaciones, sin plantillas genéricas.
Trabajamos en tres fases.
El Ser. Antes de tocar nada en tu negocio, necesitas saber quién eres. Suena filosófico. No lo es. Es lo más práctico que harás en tu vida como emprendedor. Porque si no sabes quién eres, construyes para demostrar, no para vivir. Y eso se nota en cada decisión que tomas.
El Tener. Qué negocio quieres en realidad. No el que tienes. El que quieres. Qué tiene que darte en tiempo y en dinero. Qué pasa si mañana no estás. Si eso último te da miedo, hay que hablarlo.
El Hacer. El plan. Las decisiones concretas. Los primeros pasos reales. No teoría. No ejercicios de cuaderno. Cosas que harás la semana que viene con mi acompañamiento directo.
Tres meses. Once sesiones. Y yo al otro lado de la pantalla sin dejar que te escondas detrás de excusas que los dos sabemos que son excusas.
Seré directo porque me ahorra tiempo a los dos.
Si buscas a alguien que te diga que todo lo que estás haciendo está bien, no soy tu mentor.
Si crees que el problema es solo externo —el mercado, los empleados, los clientes, la economía— tampoco. Eso puede ser parte del problema. Pero nunca es todo el problema.
Si no tienes un negocio en marcha, no es el momento. Vuelve cuando lo tengas.
Y si no estás dispuesto a cuestionarte, ahorra el dinero. De verdad. No funcionará.
Para el emprendedor que lleva uno, dos, cinco o diez años con su negocio y siente que le consume más de lo que le da.
Para el que tiene clientes, tiene facturas, tiene empleados quizás, y sin embargo no tiene la vida que imaginó cuando empezó.
Para el que sabe que algo tiene que cambiar pero no sabe por dónde empezar y no quiere equivocarse otra vez.
Para el que está dispuesto a hacer el trabajo real. No el fácil. El real.
No hago esto porque lo necesite.
Lo hago porque quiero. Porque hay algo en ver a un emprendedor encontrar su camino que me da una energía que pocas cosas me dan. Esa es la razón. No hay otra.
Y precisamente por eso no me vale cualquier persona.
No busco curiosos. No busco a alguien que quiera ver qué pasa. Busco a alguien que esté dispuesto a hacer lo que haga falta. Que cuando le diga que hay que cambiar algo, lo cambie. Que cuando le diga que hay que parar algo, lo pare. Que venga a las sesiones habiendo hecho lo que acordamos la semana anterior.
Si eso no eres tú ahora mismo, no pasa nada. Vuelve cuando lo seas.
Si crees que sí lo eres, el siguiente paso es una llamada de quince minutos por teléfono. Solo quince. No es una entrevista, no es un pitch de ventas. Es una conversación para ver si tiene sentido seguir hablando.
Si los dos vemos que sí, empezamos. Si no, te diré con honestidad qué creo que necesitas, aunque no sea lo que ofrezco yo.
No pierdo el tiempo. Y no te haré perderlo a ti.
Inversión total
3.000€
11 sesiones · 3 meses · Solo 5 plazas disponibles
Solicitar mi llamada de 15 minutos →Quince minutos por teléfono. Sin compromiso. Si tiene sentido para los dos, seguimos.
Eduard Montojo
Emprendedor · Mentor · Fundador de Big Lives
Si tienes alguna duda antes de solicitar la llamada, puedes escribirme directamente. Respondo yo.